Inspección de superficies
La inspección de superficies reúne los instrumentos que permiten cuantificar el comportamiento de una superficie acabada: su grado de rugosidad o lisura y la cantidad de luz que refleja. Son propiedades que condicionan la adherencia del recubrimiento, la estanqueidad, la fricción y la calidad visual, tanto en fabricación como en acabado superficial. Una superficie que cumple su especificación de rugosidad o de brillo se adhiere, sella y presenta el aspecto previsto; si se sale de tolerancia, falla en servicio o acaba rechazada. Checkline Europe organiza este campo en medidores de rugosidad por palpador y de perfil, la cinta réplica y los accesorios de limpieza que los complementan, y los medidores de brillo para determinar la reflectancia especular.
La rugosidad se define mediante parámetros recogidos en la norma ISO 21920 (que sustituye a la ISO 4287), mientras que el brillo se mide conforme a la ISO 2813. Por eso, un resultado defendible exige ensayar según la norma correcta y con la geometría adecuada. Si quiere conocer los principios de medición y la definición de cada parámetro, consulte la base de conocimiento de Inspección de superficies; cuando llegue el momento de especificar un instrumento, siga la guía de selección de Inspección de superficies.




