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Inspección de superficies
La inspección de superficies no es un único trabajo, sino dos. Medir la textura de una superficie mecanizada, rectificada o chorreada es una cosa; medir el aspecto reflejado de un acabado, otra bien diferente. Cada problema tiene su instrumento y su norma, y una herramienta pensada para uno no servirá para defender un resultado en el otro. Determine primero qué propiedad concentra el riesgo —la textura o el aspecto— y esa respuesta le señalará el instrumento capaz de aguantar un examen exigente.
1. Contextos de medición
- Rugosidad superficial cuando el riesgo está en la textura: medidores de palpador si el control se basa en los parámetros Ra y Rz sobre piezas mecanizadas, rectificadas y pulidas; medidores de perfil para el patrón de anclaje del acero chorreado antes de recubrir.
- Medición de brillo cuando lo que importa es el aspecto reflejado: medidores de uno, dos o tres ángulos; la geometría de 20°, 60° y 85° que realmente se necesita la fijan el rango de brillo del acabado y la especificación.
El espesor de película seca de la pintura, el recubrimiento en polvo o el recubrimiento electrolítico aplicados después sobre la superficie preparada es otro asunto: ahí es el sustrato el que decide qué medidor resulta válido. Continúe en Inspección de recubrimientos.
2. Recursos de conocimiento relacionados
Para entender cómo se captan en la práctica la textura y el brillo, consulte Inspección de superficies.
